La literatura acerca de la expresión corporal esta plagada de lirismos que no dan razón muy claramente de lo que se trata, porque no se escribe con lenguaje pedagógico sino con la emoción propia de la sensibilidad de sus cultores que son artistas y como tales hacen gala de esta singular cualidad expresiva. Pretendemos entonces poner este discurso educativo en términos propios de las disciplinas de las ciencias de la educación.
Aproximándonos al significado de las palabras tenemos, que: “Es el modo como se presentan, y se manifiestan las emociones, sentimientos, pensamientos y quereres a través del lenguaje del cuerpo”. Ese lenguaje puede ser gestual, postural y cinético. La expresión lenguaje corresponde al sistema de símbolos por medio de los cuales se comunican sentimientos e ideas, o también el conjunto de señales que dan a entender una cosa. El sistema de símbolos es un recurso inagotable del cuerpo porque lo gestual no solo se refiere al rostro, sino de todo el conjunto del cuerpo, o partes de él como manos, brazos y los razgos de personalidad.
El termino cinético nos conduce hasta un concepto de mayor complejidad como es el de lo CINESTETICO que esta relacionado con el movimiento corporal a partir de sus bases biológicas y mecánicas, de las capacidades condicionales y coordinativas, las habilidades propioceptivas, las táctiles y hápticas. Según Howard Gardner "el sentido cinestético requiere de un complejo proceso para coordinar todos los músculos, tendones y articulaciones, dosificar la cantidad de fuerza, la trayectoria, la posición total y por partes del cuerpo, el momento justo del inicio y el del final de un movimiento". Para hacer todo esto el sistema nervioso requiere de grandes porciones de la corteza cerebral junto con el tálamo, lo que proporciona la información elaborada a la médula espinal, que se puede considerar como una estación intermedia en el camino de la ejecución de la acción.
La forma de caminar, el ritmo al hablar, la mímica la forma de mirar y la postura total, forman la identidad corporal de un sujeto en cualquier situación de la existencia, características que a la vez conforman la identidad simbólica que perciben los demás por medio de los sentidos. Pero existe otra identidad intangible por los sentidos, pero percibida por todo nuestro ser, es la personalidad; que es un conjunto de rasgos y particularidades, que constituyen la expresión de sí mismo, en la imagen que proyecta al exterior y que lo individualizan en la relación con los demás de su especie, de manera que es reconocida por si, sin ser confundido con ninguna otra persona, constitutiva de otra forma compleja de la expresión no solamente corporal sino de la integralidad del ser. Estas dos formas de identidad son los objetos educables de nuestros estudiantes que debe trabajar el profesor como expresión corporal, no solo en las clases de arte y de educación física, sino en todos los encuentros y distintas formas de proxemia de la escuela, para crear esa nueva sensibilidad, una renovada versión de genero, y un nuevo enfoque de la sexualidad y el erotismo, para empezar a romper con el espiral delirante de violencia que domina nuestra cultura y nuestro ser.
La necesidad de expresarse físicamente constituye en sí misma una actividad reactiva contra el silencio y la inmovilidad y una respuesta a la necesidad de creación. Vivenciar, o sea, la intensidad con que una imagen psíquica se hace consciente, a través de las técnicas y prácticas propias orientadas como expresión corporal nos hace tomar conciencia de inmensas nostalgias que hemos relegado a lo más profundo de nosotros mismos. Estas prácticas comienzan con la posibilidad de moverse libremente, lo que en sí es un acto comunicativo donde se expresan sentimientos, pensamientos y emociones. El movimiento corporal libre como un descubrimiento progresivo de posibilidades corporales expresivas, la libre improvisación a través de la música y el ritmo, liberan la expresión como un impulso natural del cuerpo como un amplificador de las manifestaciones subconscientes o sea los recuerdos de los que no se es consciente, pero que están latentes y que pueden aparecer y ejercer influencia en los procesos conscientes, aunque estas experiencias no deben tener como fin hacer terapia, puesto que no somos terapeutas, si ayudar a la gente a encontrar un equilibrio con todos los elementos constitutivos del ser y a vivir de acuerdo con su naturaleza profunda.
Lo artístico esta implícito de alguna manera que no se puede explicar con facilidad en la experiencias expresivas corporales, y puede ser una forma significativa y concreta, o como un acontecimiento o estructura que relaciona al sujeto con el otro, lo que se manifiesta de manera tangible a través de la habilidad, de un talento o una destreza que esté presente a través del cuerpo y la expresión de éste. Estas características en la expresión corporal, no son valoradas por los mismos estudiantes entre sí como una manifestación de expresión artística, sino como una destreza casi siempre de otro orden, como algo propio y connatural. El educador debe llevarle ha reconocerse a sí mismo éstas como fortalezas que lo distinguen.
La principal motivación de los estudiantes por la clase de educación física es la necesidad vital de moverse de experimentar, de vivir en sí mismos con mayor intensidad, experimentar gozo personal, individual, singular y gratuito, por el placer de hacerlo. Esta disposición innata se debe aprovechar para salvarlos de sufrir de torpezas e incapacidades psicofísicas como producto del empleo inadecuado del instrumento corporal. Los componentes de arte cinético expresados con el cuerpo en las clases de Educación física se dan desde los estudiantes y el profesor preferencialmente en accionar deportivo, gimnástico y de juego con algunas características técnicas ingenuas y naturales en los estudiantes, pero no se debe limitar a estas practicas sino que se requiere de una ampliación de del repertorio de vivencias y prácticas que lo enriquezcan como ser humano integral.
Laura Sheleen refiriéndose al deficiente uso del binomio cuerpo mente, sostiene que se debe a un triple problema de relación: a una inadecuada relación consigo mismo, que se expresa como deficiente relación con el organismo propio. Deficiente relación con la vida interior, es decir con el flujo de la creatividad y de los sueños venidos desde el inconsciente. Inadecuada relación con la realidad física tanto espacial como temporal, refiriéndose con ello a las dificultades de orientación, lateralidad, temporalidad y las dificultades rítmicas. Y por último la deficiente relación con el otro: esto es lo referente con nuestras formas de tratarse, codearse con las demás personas, los "pares" los profesores.
En nuestra cotidianidad escolar están presentes dos tipos de códigos semiológicos: uno es la experiencia lógica y el otro es la experiencia afectiva o estéticas, como las clasifica Pierde Guiraud en su obra "La semiología." La experiencia lógica corresponde a la manera como percibimos objetivamente el mundo exterior, cuyos elementos determinantes son los sistemas de relaciones. La experiencia afectiva o estética corresponde al sentimiento íntimo y puramente subjetivo que emite nuestro ser frente a la realidad. Sobre estas bases conceptuales los educadores pueden diseñar las estrategias educativas expresivas a través del cuerpo para cada asignatura del currículo.
Lo estético se entiende como lo perceptible por los sentidos según la etimología griega de la palabra "aisthetos". Esta expresión no la debemos circunscribir solamente a lo bello sino a lo concreto y lo sensible de todas nuestras relaciones con el mundo que nos rodea, como lo expresa en su esencia el pensamiento del semiologo Pierre Guiraud. La experiencia exterior de un movimiento experimental y de descubrimiento como impulso natural acompañado de música puede llevar a escucharse a si mismo de manera tan profunda que modifica el gesto; estas bases conceptuales abren el camino para la innovación de las prácticas pedagógicas de todas las asignaturas del curriculum, y a su ves como espacios aireados de las estrategias didácticas propias de cada materia. El rescate de la importancia de estos lenguajes de la escuela que están ahí, hablándonos a gritos, pidiendo que los escuchemos, los interpretemos y los comprendamos para poder entendernos en nuestra complejidad social, le corresponde a los docentes que somos los que debemos ser conscientes de su existencia y deben hacerlo como una convicción profesional del encargo de formar seres humanos integrales.
Los establecimientos educativos oficiales, donde con frecuencia estudian niños y jóvenes de bajos recursos, no manifiestan fortalezas en la parte artística. Las causas son diversas desde las mismas políticas oficiales de no suministrar los profesores especializados en estas áreas, otras veces porque los directivos docentes y los docentes consideramos que no es indispensable para estos estudiantes por las poca valoración que en estos grupos sociales se le otorga a estos valores culturales; estas posiciones son irresponsables maneras de resolver los problemas educativos y de satisfacer las necesidades educacionales de los escolares.
En la época moderna una de las metáforas más trajinadas para desarrollar el proyecto de espiritualidad humana es el “arte”, sostiene Susan Sontang en su obra “Estilos radicales” porque es abordado no solo por los artistas, sino por los espectadores, como expresión de la consciencia y la búsqueda de su propio conocimiento, además de la religiosa claro esta y la educativa escolar en mi parecer. La educación corporal corresponde entonces a los fines de la educación que deben pensarse y considerarse como un camino de expresión de un renovado lenguaje del cuerpo que ayude a modificar mapas educativos arcaicos de la conciencia corporal, como los trabaja actualmente la educación física escolar, que promueve una conciencia dolorosa, fatigosa, agonistica, postural normativa o higienista para reorientarlo hacia lo que es significativo desde el punto de vista emocional, social y laboral, o sean lo que en el lenguaje propio de la educación física se denomina, las técnicas del cuerpo y los usos sociales del cuerpo.
El lenguaje corporal del cuerpo de nuestros estudiantes párese ser una metáfora inconsciente que expresa el nivel de desarrollo humano, sus estados de animo, sus sueños y su erotismo; pero los educadores no lo leen porque no lo ven, no saben que existe y si lo descubren lo intervienen desde los prejuicios personales, “los mapas arcaicos” de la conciencia, o las concepciones pedagógicas moralistas.
El lenguaje corporal de nuestros estudiantes responde más a una conciencia histórica que a una consciencia biológica, que se manifiesta en la figura corporal delgada con características anoréxicas, que buscan afanosamente, en la forma de decorar el cuerpo, la vestimenta, la forma de moverse, porque lo hacen para estar de acuerdo al momento, a la moda, como un principio de realidad, un principio de reconocimiento. La existencia humana responde entonces a la demanda cultural que le impone el momento histórico al cuerpo, caracterizado por los hechos que correspondan a una armonía con el consumo y no pensamientos que correspondan a una armonía consigo mismo.
Párese que el joven actual se mira a sí mismo como sujeto cultural, no como naturaleza, mira el mundo como naturaleza para hablar de ecología y protección del medio ambiente, no par vivir como ser natural y ecológico; de la misma manera su consciencia como sujeto es cultural y estética, no natural y ética. La educación corporal puede ayudar a desarrollar esa conciencia natural ecológica y ética que se requiere para el mundo contemporáneo, a partir de una reflexión profunda de las necesidad existenciales del mundo contemporáneo y de la realidad local y nacional propia.
Bibliografía:
- FUNDACION UNIVERSITARIA LUIS AMIGÓ, Lecturas de desarrollo creativo. Medellín.
- GUIRAUD, Pierre. La semiología, México, d. F. Siglo veintiuno editores, 1985.
- Sontag, Susan. Estilos radicales, Punto de lectura, Mateu Cromo,S.A Madrid España. 2002
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